A- Introducción: Cuando El Señor (Dios!) recluta a un hombre para su servicio, éste tendrá muchas cosas que considerar a fin de prestar un servicio efectivo; entre las que podemos destacar:
1- Hemos sido liberados de un reino...y trasladados a otro (Col. 1: 12, 13),
2- Que mientras estemos en éste mundo, pisaremos terreno hostil (1a Juan 15: 19; Juan 16: 33b),
3- Que vivimos aquí, comprometidos con el Rey Jesús a establecer su reino entre los hombres (Lucas 22: 29; Hechos 20: 20, 21),
4- A conservar nuestro buen testimonio de consagración por su causa (2a Timoteo 2: 3, 4), etc...
Empero, entre todas las consideraciones está la que exige la particular entrega de nuestro propio ser, de nuestra personalidad, de nuestra alma! (Lucas 14: 26, 27).
B- ...Al servicio de su majestad (1a Corintios 9: 27)
1- Vivir conscientes de "nuestra particularísima" lucha (Romanos 7: 18-20),
2- Conocer y distinguir ahora, nuestra nueva doble naturaleza (Gálatas 5: 16-18),
¿quien gobierna nuestra vida?;
3- Todo nuestro ser, ha sido adquirido...por Jesús, El Rey! (1a Corintios 6: 20; 7: 22, 23),
4- Tenemos una deuda que saldar (Romanos 8: 12-14),
5- El servicio fiel, resulta en una gloriosa herencia (Prov. 27: 18; 14: 35),
6- Desarrollar el amor por la justicia...y el odio por la maldad (Romanos 6: 16, 17; Hebreos 1: 9).