Es que, lo que para Dios es valioso ha de proceder de un corazón sincero y limpio, no la cantidad ni la intensidad de nuestro activismo religioso (Isaías 1: 11,16); De ahí que lo que mejor podemos hacer es quedarnos quietos, sentarnos y aprender a escucharle con atención!...Y digerir ésa palabra que es poderosa para cambiarnos hasta el mismísimo corazón! (Prov. 8: 34-36)
Para Dios es importantísimo el ser que interiormente somos, no lo que delante de otros aparentamos ser (1a. Samuel 13: 14; 16: 7; Salmo 51: 16,17);
Eso implica la inevitable necesidad de limpieza de nuestro interior, de nuestro corazón (que sólo Dios conoce, Salmo 51: 2,6,7; Mat. 5: 8)...
Y después de un tiempo de habernos aquietado y permitirle a El actuar y hacer su obra en nosotros (Salmo 37: 7a; Salmo 46: 10)...Entonces seremos hombres invencibles!, a través de cuyas vidas El se hace conocer!! (1a Reyes 9: 4; 2a Cron. 16: 9)...Porque tendremos un corazón como EL SUYO!!
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