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sábado, 12 de junio de 2010

"En la comprensión de la vida" (Juan 8: 12)

Todos los hombres, cuando venimos a reflexionar ya estamos de frente a la vida. Ninguno de nosotros la pidió o la buscó, ella es simplemente un don de Dios para los hombres (Salmo 139: 13-16). El problema está en que una vez frente a ella o encaminados en ella, no sabemos qué hacer con ella: cómo manejarla, cómo administrarla, qué acciones o qué decisiones tomar. Y por eso muchos terminan enredándose en ella, para muchos es un fastidio, los más pesimistas hasta llegan a "terminar" con ella; Hay una gran cantidad de personas que tienen la vida, pero no la quieren, no la disfrutan, o no la entienden. La clave para entender, disfrutar y desarrollar la plenitud de la vida está en poner al dador de ella al control de la misma (Juan 1: 4).
Es que la vida sin el control de su autor es un descontrol, es un peligro, un caos, una serie ininterrumpida de sinsabores y fracasos.
Aquellos que poniendo su vida bajo el control del creador y habiéndola entendido, usaron algunas comparaciones a fin de comprenderla y encararla debidamente, por ejemplo:
-para Jesús la vida es como un camino (Juan 14: 6),
-para David es como un libro (Salmo 139: 16),
-para Pablo es como una carrera, una lucha (2 Timoteo 4: 7).
Y es que cuando Dios nos pone por su gracia frente a la vida, no nos deja desprovistos a la ventura; sino que, nos pone delante de ella y nos provee del equipo necesario para tener una travesía exitosa, acertada y feliz; así al final de esa empresa podamos tener ganancia, satisfacción y provecho, ¡no un descalabro! (Mateo 25: 21).
Y con ése objetivo en mente nos ha dotado de un doble equipaje a fin de encarar, sortear y superar cada uno de los retos que la travesía demande.
El primer equipaje es de corte natural, lo constituye: 1- La personalidad (inteligencia, emociones, afecto, sentimientos, fuerza de voluntad); 2- Los particulares dones, talentos y habilidades; 3- Recursos: naturales, físicos, humanos, etc. y 4- Tiempo, ocasiones, oportunidades (1 Pedro 4: 10; Salmo 8: 5-8). Este grupo lo dispone todo ser humano, aún el impío;
El segundo equipaje es de corte sobrenatural, por tanto es de uso exclusivo de sus redimidos, es decir habrá que tener una relación directa con El Señor de la vida para poder echar mano de el: 1- Gozar de su intervención redentora y reveladora (Hechos 22: 14,15); 2- Su palabra conductora (Salmo 119: 97-104); y 3- Su Espíritu (Efesios 1: 17-19).
¿Porque no pones tu propia vida bajo la conducción del Señor Jesucristo y haces de su palabra tu norma de vida y de conducta?...Tendrás una travesía excitante y provechosa!!

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